Preguntas sobre Fluorescentes.

¿Es económicamente rentable apagar las lámparas fluorescentes durante periodos cortos de tiempo?

Normalmente, esta pregunta se formula ante la creencia de que la corriente de arranque de los tubos es suficiente para hacer funcionar la lámpara durante varias horas. En realidad ésto no es así, ya que la corriente de arranque es, en el peor de los casos, dos veces superior a la corriente nominal de la lámpara, y dura únicamente durante el arranque: uno o dos segundos. Por lo tanto, el consumo producido en el arranque es muy pequeño y no justifica mantener las lámparas encendidas.

Otro factor a tener en cuenta es la relación entre número de encendidos y la duración de las lámparas fluorescentes. La duración de los tubos fluorescentes se especifica para una conexión por cada tres horas de funcionamiento. Si se realizan conexiones cada poco tiempo, la duración de la lámpara se acorta. Así, una conexión cada hora de funcionamiento supone una reducción del 30% respecto a la duración nominal, y una conexión cada 10 minutos una reducción del 65%. Por lo tanto, la duración mínima de funcionamiento para la que no interesa desconectar la lámpara fluorescente, depende del coste de reposición de la misma y del coste del consumo de energía en dicho periodo.

En general, puede afirmarse que si el tiempo que van a estar apagadas es inferior a unos 20 ó 30 minutos, interesa mantenerlas conectadas, por ser superior el ahorro que se consigue por la mayor duración de las lámparas que el costo de la energía consumida en dicho periodo.

¿Por qué las lámparas incandescentes suelen fundirse en el momento de la conexión?

La razón fundamental es que la resistividad en frío del volframio o tungsteno (material del filamento) es aproximadamente 1/15 de su resistividad en caliente, por lo cual se produce una sobreintensidad en el momento de la conexión. Sin embargo, esta sobreintensidad no llega al valor de 15 veces la corriente nominal, ya que depende también de la inductancia del filamento, así como de la fase de la onda de tensión en el momento de la conexión, aunque alcanza valores normales de 10 veces la intensidad nominal.

Por esta misma razón, es necesario evitar la conexión de las lámparas en sobretensión, ya que la sobreintensidad aumenta y la probabilidad del fallo es entonces mucho mayor.

La rotura del filamento se produce en los denominados "puntos calientes", que son irregularidades del filamento (por ejemplo, variaciones de diámetro) donde el material del mismo se evapora más rápido y se absorbe más potencia por unidad de longitud que en el resto del filamento. La sobreintensidad producida puede provocar en estos puntos una temperatura superior al punto de fusión del volframio y, por tanto, su fallo.


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