Sistemas de Detección Volumétrica para 
el Ahorro de Energía.
(Detectores de presencia).

Ahorrar en pasillos, escaleras, soportales, garajes, etc. que suelen estar muy a menudo encendidos, si no siempre, suele ser bastante complejo o costoso. Se suele optar por economizar consumo, cuando hay otras opciones mucho más economizadoras, como es la detección automática de presencia, por detección volumétrica.

Esta técnica, no reduce el consumo, sino que lo elimina cuando la iluminación no es necesaria. Activándose la iluminación cuando el umbral de luz decae por debajo de lo que se considere necesario, si además se detectara presencia humana en la zona gobernada.

Los detectores de presencia son componentes habituales de las instalaciones de seguridad, cuya función es verificar la presencia de personas en un espacio de terminado y, si se produce la detección, activar una señal de alarma u otra acción prefijada.

En el caso de la iluminación, los detectores de presencia sirven para conectar o desconectar el alumbrado de un local en respuesta a la presencia o ausencia de ocupantes en el mismo. 

En resumen no se trata de bajar el consumo, sino de eliminarlo si no se necesita.

Así, el control de encendido y apagado se realiza automáticamente, sin intervención activa de los usuarios, de manera que el detector desconecta el alumbrado cuando no hay personas en el interior del local y con ello ajusta el uso de la energía a las necesidades reales.

Este sistema de control es recomendable en locales muy divididos, poco transitados, o donde la ocupación es intermitente, como pasillos, escaleras, salas de reuniones, archivos, almacenes, aseos,  garajes, despachos de oficinas, etc., en los que permite conseguir un ahorro de energía apreciable, por ajustar el alumbrado a la necesidad real.

Estos componentes también son conocidos como detectores de movimiento, interruptores de proximidad o detectores de presencia,  ofrecen las siguientes ventajas:

Prácticamente en todos los casos, los detectores de presencia están basados en la utilización de radiación infrarroja, que capta el movimiento de las personas dentro de un área determinada. El detector mide la temperatura ambiente y capta el cambio brusco que se produce por la presencia de un cuerpo más caliente, que, normalmente, corresponde a una persona:

El campo de detección puede alcanzar superficies hasta 200 m², pero se define a partir de las dos magnitudes siguientes:

La distancia de detección, variable según modelos, con un rango de 0 a 20 metros y el ángulo de detección, normalmente de 100° a 200°, aunque existen detectores de 360° que cubren todo el espacio circundante. (Estos valores se dan a una temperatura ambiente determinada, usualmente 20°). 

Determinadas características, como la distancia de detección o el retardo de desconexión (tiempo entre la salida de la persona y la desconexión de la iluminación) son ajustables.

Otra característica es el poder de ruptura, que corresponde a la carga máxima que el detector es capaz de conectar y desconectar por sí mismo.

Como máximo, su valor es del orden de 1.000 W, que corresponde a iluminación incandescente; si fuera fluorescente, la carga se reduciría aproximadamente a la mitad.

Cuando la instalación de iluminación es más compleja y supera las potencias indicadas, el detector va asociado a un dispositivo auxiliar (contactor) que efectúa la conexión y desconexión de los circuitos de alimentación.

Normalmente funcionan a la tensión de red (230 V) pero disponemos de equipos vía radio alimentados por baterías (pilas), para instalación en lugares alejados de las canalizaciones eléctricas, o para aquellos lugares que sería costosísimo o incluso imposible el tirado de hilos de corriente.

También se pueden instalar para sustituir interruptores tradicionales, empotrándolos en cajas de mecanismos convencionales, permitiendo la automatización de aseos, duchas, vestuarios, etc.

También disponemos de equipos que incorporan directamente el elemento detector en el propio aplique, lo que permite sustituir luminarias, focos, o globos para que se enciendan automáticamente al detectar que alguien se acerca. Son ideales para entradas, pasillos entre jardines, garajes, terrazas, etc.


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